No sé de quién es la culpa. Habitualmente de nadie. Pero es de estas cosas que dan risa, cuando confluyen varias administraciones.
Para desvelar la intriga te diré, amigo lector, que hace más de un mes observé cómo en la calle Luis Béjar, esquina a calle Norte, unos operarios de telefónica levantaban un poste distribuidor de líneas justo, justito delante de una de las cámaras que tiene...