El espectáculo comenzó puntual, a las 19:05 horas aproximadamente. El primer acto estuvo compuesto por fragmentos de 'La Gran Vía', en la que el Paseante de Corte y el Caballero de Gracia recorren las calles y plazas de Madrid ante el nacimiento de una nueva avenida de la ciudad.
El segundo acto se dedicó en exclusiva a fragmentos de 'El Bateo', en la que unos invitados llegan a los suburbios pobres de Madrid. Entre ellos destaca Wamba al que Mario Villoria se encargó de dar vida. Wamba es un republicano que, con su guitarra, denuncia de forma cómica los problemas de la nación.
Se escogieron estas dos obras por su mayor adaptabilidad a la puesta en escena coral.
El espacio escénico brilló con luz propiaEspecial relevancia adquirió la puesta en escena. Sobre un fondo neutro, iluminado con luces rojas y azules, tuvo lugar una representación dinámica en la que participaron mayores y niños. El público rió con las apariciones de los más pequeños, especialmente cuando el conjunto, formado por cinco niñas, comenzaba a patinar sobre el escenario.
El cuerpo de baile estuvo formado por el ballet de Pilar Domínguez. El atrezzo y el vestuario, por su parte, estuvieron bajo la batuta de Pilar Rodríguez.
Buena acogida tuvieron también los números de 'El Bateo', 'Tango' y el dúo-habanera 'Yo me llamo Virginio Lechuga'.
En el segundo, el más aplaudido por el público, Raquel Albarrán y Ángel Castilla arrancaron numerosas carcajadas a los espectadores debido a la sátira de sus letras.
Los comentarios están cerrados para esta noticia.




