Juanma y Eduardo, dos sanitarios de Emergencias Pozuelo que se jugaron la vida para avisar de un atraco en Burger King

Juanma y Eduardo, dos sanitarios de Emergencias Pozuelo que se jugaron la vida para avisar de un atraco en Burger King
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El pasado 1 de noviembre, fiesta nacional, día de Todos los Santos, un equipo del SEAPA-Protección Civil de Pozuelo de Alarcón, compuesto por Juanma C. y Eduardo M-C., se encontraban de guardia con su ambulancia. No habían parado de atender intervenciones esa mañana. Se hizo la hora de comer y se propusieron ir a un establecimiento de comida rápida, prevenidos por si se producía alguna incidencia que requiriera su intervención. Por eso decidieron ir al Burger King de la calle Manuel de Falla, y se encontraron con un atraco de película: tres encapuchados entraban armados con machetes de la selva al grito de "todos al suelo".

Pregunta.- Parece un contrasentido que dos trabajadores de un servicio de urgencias médicas de Pozuelo acudan a comer a un sitio como ese, donde el colesterol campa a sus anchas...

Eduardo.- Sí (risas). Dijimos chino o burger. Y al final ganó esta segunda opción. Entramos. Estaba comiendo una familia con dos niños pequeños; tres personas mayores, una de ellas de edad avanzada; dos personas atendiendo al público, y nosotros. Éramos muy poquitos. Pedimos y nos fuimos a sentar a la mesa.

Juanma.- Estábamos empezando a comer. Yo estaba de espaldas al mostrador, escuché gritos y ruidos, alguien que gritaba “¡todo el mundo al suelo!”. Me giré para ver qué pasaba, y vi a dos encapuchados con gorra, gafas y malla, pertrechados con machetes de la selva, dando golpes en el suelo y en las columnas. Al principio pensé que era una broma, pero cuando vi a los demás reaccionar tirándose al suelo, me levanté...

Pregunta.- O sea, que todo el mundo se tiró al suelo sin dudar, incluidos los trabajadores...

Juanma.- Si, todos, menos el encargado, porque uno de los tres atracadores le tenía amenazado con el machete en el hombro. Por un momento, me levanté con las manos en alto. Luego me tiré al suelo y miré a mi compañero, que todavía estaba confundido con la situación.

Pregunta.- ¿Qué pasó por tu cabeza cuando te diste cuenta de que estabas en medio de un atraco?

Eduardo.- Yo estaba a lo mío, empezando a comer, y tardé en reaccionar. Cuando vi a mi compañero tendido en el suelo, le pregunté “¿Qué haces?”. Entonces levanté la cabeza y vi que venía hacia nosotros uno de los atracadores y con ese gran machete que llevaba dio un golpe a la mesa de al lado, y la partió. Entonces ya vi que el tema iba en serio y me tiré al suelo. Nos tumbamos en el suelo y los dos hicimos lo mismo: coger le emisora y ponerla debajo del cuerpo. Como usamos la misma frecuencia que la Policía local, que es una de las ventajas que tiene este servicio que damos por la prontitud de respuesta. Al tirarnos al suelo, vimos que se había dado la vuelta el atracador que teníamos al lado, a nuestros pies, y con todo el jaleo que había en ese momento en el establecimiento, y los gritos, dimos el aviso a través del walkie de que se estaba produciendo el atraco.

Pregunta.- ¿Y no os paralizó el  miedo ante la respuesta suya si os hubieran visto pedir ayuda a través del walkie?

Juanma.- Llámalo instinto, cobardía, o como quieras. Pero no. Primero llamó Eduardo diciendo “atraco en el Burger King. Estamos dentro. Rápido”.

Pregunta.- Supongo que habríais bajado el volumen del walkie para que no se oyera si os contestaban...

Eduardo.- Si, pero de todos modos se oye. No se puede anular totalmente el sonido. Juanma le quitó la batería, que es el único modo de quitar el sonido. Yo me tumbé encima del walkie, para amortiguar el sonido.

Juanma.- En ese momento estaba muy cerca, a 500 metros, el coche patrulla de distrito de la Policía local. Por eso la respuesta policial fue tan rápida. Pero el atraco en sí también fue muy rápido.

Pregunta.- ¿Y sabéis cuánto dinero se llevaron?

Juanma.- Nos dijeron que acababan de abrir, pero se llevaron en torno a los 400 euros. Salieron corriendo del burger y se montaron en un coche, con un cuarto hombre, el conductor que les estaba esperando. Pero al entrar el coche patrulla, ellos salieron por dirección prohibida.

Nosotros, inconscientemente, nos levantamos rápidamente, volví a poner la batería en el walkie, y les esperamos en la mediana. Ellos pasaron a todo trapo a nuestro lado.

Pregunta.- Pero, ¿estáis locos? Si vosotros nos sois policías... ¿les cogísteis la matrícula?

Eduardo.- La matrícula la cogió el coche patrulla. Pero era una matrícula falsa, que estaba doblada. Pudimos ver la dirección en la que huían: la M-40 hacia la A-5. Entonces había un coche patrulla en la salida de la urbanización La Cabaña. Cuando recibieron el aviso, retuvieron la M-40 a esa altura.

Pregunta.- ¿Un solo coche de Policía consiguió cortar toda la M-40?

Eduardo.- Sí, toda. La Policía Municipal lo hace muy bien. Saben cómo retener la circulación formando un tapón en todos los carriles. Lo tienen muy bien ensayado y trabajan muy bien.

Pregunta.- Aún así, consiguieron huir...

Eduardo.- Sí. Iban con un coche muy potente, un BMW grande. Se metieron por el arcén y consiguieron escapar.

Pregunta.- ¿Qué pasa por la cabeza en esa situación?

Juanma.- En ese momento no lo piensas. Es algo que llevas dentro. Luego sí, piensas “si se llegan a enterar de que hemos llamado a la Policía...”

Eduardo.- Trabajamos en un servicio donde tienes que tomar decisiones muy rápidas, y no te da tiempo a pensarlas mucho. Lo haces, y luego recapacitas.

Pregunta.- ¿Y tu mujer qué te dijo?

Eduardo.- Que si estaba chiflado, que cómo se nos ocurre hacer eso.

Pregunta.- ¿Habéis recibido alguna felicitación o reconocimiento de algún mando del Ayuntamiento?

Juanma.- Sí, nos ha felicitado la alcaldesa. Nos llamó y luego nos recibió un momento y nos dio la enhorabuena. La oficial de polícía, Sonia Rodríguez, también, así como buena parte de los compañeros.

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