La RDA
Cuando toda la derechona mundial está celebrando el evento que hace veinte años derribó el
muro de Berlín
y trata de hacer pasar por una cárcel lo que era un espacio de
democracia igualitaria y participativa, siento una fuerte nostalgia por
el marco de igualdad popular sin competencia que constituía la
República Democrática Alemana y que era idéntico al ideal de la
República Democrática Española que todavía reivindicamos desde la izquierda liderada por
Zapatero.
Creo que, como han dicho
Centalla y
Frutos, no tenemos que pedir perdón por nada; al fin y al cabo el perdón es una idea puramente religiosa que no tiene cabida en el materialismo dialéctico y completamente ajena a la izquierda. Por eso me produce euforia política ver en “
El País” el entusiasmo y apoyo que les suscita el nuevo líder del
PCE y la calurosa despedida a la vieja guardia que no abandona la lucha sino que pasa a un segundo plano.
Celebro que el ideal de construir, con una salida a la izquierda, el otro mundo posible, el de la completa igualdad en la tierra, sin diferencias, cuente todavía con el mismo apasionado apoyo del
Grupo Prisa que tuvimos hasta que el mundo socialista igualitario y popular fue derribado por
Reagan y
Juan Pablo II, y que encarnaba el ideal que nos hace vibrar y soñar a los socialistas de siempre con una sociedad sin clases y también sin géneros. Pese a las catalogaciones que utiliza la derecha para dividirnos, los socialistas somos todos iguales y el único paraíso al que aspiramos es el de la completa igualdad.
Jennifer García es Periodista y Sindicalista
* Este diario no asume como propias las opiniones difundidas a través de las colaboraciones y cartas al director que publica.
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