La mañana de domingo no podía ser más radiante en Valle de las Cañas. Posiblemente, el buen tiempo unido a la importancia del choque fueran las claves para que las gradas registraran una de las mejores entradas de la temporada. En estas estábamos cuando comenzó a rodar el balón con mucho respeto por parte de dos equipos que saben que cualquier error a estas alturas de campeonato puede ser fatal.
El CF Pozuelo salió a jugar al toque pero con el tiempo se dio cuenta de que no llegaba a hacerse con el control de un partido en el que los visitantes estaban muy bien plantados. El juego aéreo era el punto fuerte del Vallecas y en varias ocasiones los delanteros visitantes sembraron el caos en la zaga local. Con un empate a cero y sin demasiados nervios se llegó al descanso.
Gol, mazazo e impotencia
El partido se reanudó con la premisa de ir a por todas. La victoria era fundamental a sabiendas de las noticias que llegaban del resto de resultados de los rivales directos. El entrenador Felipe Huelva fue poniendo toda la carne en el asador y fruto de esta estrategia llegaron las mejores ocasiones de peligro locales, salvadas in-extremis por la defensa vallecana.
Poco duraría la alegría pues fruto de una contra en el minuto 68 un jugador del Vallecas quedaría sólo en la frontal y remataría un misil que, pese a tocarlo, no pudo parar el portero Ballesteros. A partir de ahí el Pozuelo lo intentó pero fue como estrellarse contra un muro. La segunda derrota en casa se materializaba y tres puntos de oro se esfumaban. Lo mejor de la jornada, al menos, es que el ascenso sigue a cuatro puntos.
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