Fue un partido más cómodo en relación a lo que tiene acostumbrado el CF Pozuelo a su afición. Los equipos salieron a pelotear bajo el sol primaveral y en la primera parte el fútbol brillaría por su ausencia. La historia se repite, el Pozuelo tiene la pelota pero no es letal con ella. En estas estaban cuando en el minuto 29 el árbitro pitó un penalti un tanto dudoso a favor del Pozuelo que Jiménez convertiría en el 1-0.
Como en jornadas anteriores y con la fortuna a favor se llegó al descanso y en la reanudación los dos equipos parecieron despertar del letargo. Mayor profundidad, diagonales, juego más vivo y tiros a puerta cambiaron la cara del partido.
En el minuto 52 un saque de esquina acabaría en gol tras ser cabeceado por Gabi,2-0, y nueve minutos después una jugada por banda rematada al primer toque por Pablo cerraría el marcador de los de Pozuelo.
El partido daba sus últimos coletazos cuando aparecería el árbitro para pitar una extrañísima cesión a ocho metros de portería que acabaría en el único gol del Galapagar y para expulsar al portero Ballesteros por protestar. Poco más dio de sí un partido en el que el público se marchó contento de vuelta a sus casas bajo el sol de primavera y los jugadores ya sueñan con un ascenso al alcance de la mano.
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