Pero no sólo es por la mañana cuando los trabajadores se enfrentan al peligro de cruzar la carretera. Al medio día y por la tarde tienen que hacer lo propio para dirigirse a sus paradas de autobús. A estas horas el tráfico es menor, pero sigue siendo continuo y muy rápido.
La ausencia de pasos de cebra hace que los peatones tengan que cruzar corriendo y con los coches en marcha. Tampoco hay aceras, lo que convierte a los arcenes en el único lugar por el que los viandantes pueden circular. Estos arcenes están a menos de un metro de la vía.
Los vecinos de la zona se ven obligados a coger esta carretera para ir a Pozuelo o para bajar a Madrid, lo que permitiría explicar los atascos. A ello hay que sumar el volumen de tráfico que genera el Hospital Montepríncipe. La mala ubicación de las paradas de autobús entorpece aún más la circulación.
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