Una de Quercus Palustris de la época Gürtel

Una de Quercus Palustris de la época Gürtel
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Preguntaba por escrito el Grupo Municipal Ciudadanos Pozuelo en el último Pleno sobre el “destino del árbol ‘quercus palustris’, actualmente seco y plantado en el Parque de las Cárcavas”. A mi este parque me recuerda a una insigne concejala de Obras de la época de Sepúlveda. Yo prefiero llamarle “Parque Yolanda Estrada”, por todo lo que ella tuvo que ver con esta bonita -y cara- zona verde de Pozuelo.

Pero bueno, el tema está sobreseído y levantada la imputación a todos aquellos concejales. Sin embargo, permanece el monumento al despilfarro de aquella época, en forma de árbol. Un árbol traído con mimo desde Bélgica, al que acompañaron desde allí varios concejales del Ayuntamiento en un distendido viaje, y que costó al erario pozuelero la friolera de 104.000 euros. Sí, y ahora está seco, al menos en su apariencia externa, y permanece seco en el Parque Yolanda Estrada como monumento al despilfarro en el gobierno municipal.

Para olvidar tal nefasta gestión, bien hubiera hecho el gobierno municipal en arrancar hace tiempo esta especie arbórea. Pero, en fin, parece que ni en esto se busca pasar página.

La respuesta que da el concejal Oria a la pregunta escrita de Ciudadanos Pozuelo es para cogerla con papel de fumar: “el roble que se plantó en el Parque de las Cárcavas tuvo problemas de implantación y adaptación, y arrastra desde hace años problemas fitosanitarios. Los tratamientos y cuidados aplicados han tenido una eficacia limitada, por lo que el árbol mantiene escasa vitalidad. Dada su singularidad y monumentalidad se ha tratado de preservar y revitalizar el ejemplar pero, en caso de que definitivamente resulte técnicamente inviable su conservación, lógicamente se procederá a su tala y sustitución por otro arbolado que se presuma adecuado”.

Y bla bla bla. El árbol ha tenido problemas de adaptación desde su misma plantación, señor Oria. Lo de “escasa vitalidad” es de coña marinera. En lo único que estoy de acuerdo en su singularidad: hay que tener mucha cara dura -singular cara dura- para gastarse ese dineral en un árbol, y hacerse un viajecito para elegirlo.

Vamos, Eduardo Oria, que te dejes de eufemismos y verdades a medias y arranques ese monumento al despilfarro e infausta memoria de algunos concejales. Que lo arranques ya, por favor, con tus propias manos.

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