
Como esas cosas que todos sabemos que hay que eliminar, pero que por no ser muy molestas aguantamos sin quejarnos demasiado; como una muela picada que no te impide comer, pero que tras esperar inútilmente a que se pase el dolor, te obliga a visitar al dentista, el absentismo laboral ha horadado poco a poco un maltrecho sistema que está en el límite de su capacidad de aguante. No hace mucho me enteré del caso de un empleado de una fábrica que fue pillado in fraganti, ya que, estando supuestamente de baja por tener un esguince, tuvo la mala suerte de aparecer en una revista corriendo los encierros de su pueblo. Quizás si no hubiese llevado la revista en cuestión a su lugar de trabajo la cosa no hubiese pasado a mayores, pero le pudo más la vanidad que la inteligencia. Bromas aparte, hay que reconocer que estamos acostumbrados a ver este tipo de cosas, que ya casi se han convertido en un arte y que requieren de una capacidad teatral más o menos amplia según sea el profesional sanitario con el que se encuentre el “actor”. Pero ahora pasamos de la causa del mal al tratamiento. Se ha anunciado por parte de la Comunidad de Madrid que se va a dejar de complementar hasta el 100% las bajas a partir del cuarto día. Esto significa que la gente que esté de baja recibirá sólo la compensación de la Seguridad Social que se cifra en un 60% del salario. Para entendernos, es lo que pasa en la mayoría de las empresas del sector privado. Parece lógico que si una persona no trabaja y por tanto no es productiva, no deba tener el mismo sueldo que si está ejerciendo en su puesto de trabajo. Además, es posible que las tareas de ese puesto tengan que ser cubiertas temporalmente por sus compañeros o por otra persona, con el correspondiente coste que ello conlleva. Quizás éste remedio no sea el más políticamente correcto, pero desde luego promete ser efectivo. Los datos son claros: en el sector público de la Comunidad de Madrid las horas perdidas por bajas superan en casi un 90% a las perdidas en el sector privado, de lo que se extrae una conclusión: ya que no parece que las condiciones laborales sean peores en el sector público que en el privado, hay gente que se está aprovechando del sistema y por tanto hay que imponer medidas correctoras. Pero sobre todo, más que el importante ahorro que se va a producir, cifrado en cerca de 25 millones de Euros, más que discutir si es o no justo este planteamiento, hay que decir alto y claro que una baja que no se ajuste a lo estrictamente necesario desde un criterio médico es un FRAUDE. Lo es, por supuesto, porque a sabiendas estás engañando al médico, a tus superiores y a la empresa. Lo es también porque obligas a tus compañeros a asumir tus responsabilidades cuando tú podrías hacerlo. Lo es porque el resto de la sociedad tiene que asumir un coste injustamente. Y lo es sobre todo, porque no hay peor cosa para el hombre que engañarse a sí mismo y como el empleado de la anécdota, vanagloriarse pensando que además de engañar hay que presumir de ello. Miguel Ángel Atienza * Este diario no se hace responsable de las opiniones de las cartas al director ni de las de sus colaboradores |