La maldición bíblica... (I) |  |
| Editorial |
| Viernes, 02 de octubre de 2009 02:00 |
El pueblo llano percibe mucho más de lo que los políticos creen. Huele a azufre en el Ayuntamiento de Pozuelo. Desde que Jesús Sepúlveda dejó la alcaldía, el Grupo Popular se ha disgregado. Desconocemos si es por
falta de carisma de Gonzalo Aguado o por miopía del resto de concejales, pero
el hecho es que la mayoría están a tortas. Aunque no crean, que los golpes nunca
vienen de frente. Están peleados unos con otros pero por la espalda, de manera
torticera y traicionera. A la cara todo son sonrisas y parabienes. Por detrás
la zancadilla y el navajazo están a la orden del día. La sospecha y la
desconfianza campa entre las filas del Partido Popular de Pozuelo. Qué razón tenía el
columnista favorito de los concejales, Jacobo de María, cuando titulaba su
primer artículo en este periódico «Vuelan los cuchillos». Se ha quedado corto Jacobo. Aquí ya no sólo vuelan los cuchillos. Vuelan los platos, las tazas, los
ceniceros. Como un matrimonio mal avenido a punto de romperse. ¿Y quién pagará los platos
rotos de esta pelea familiar? No les quepa ninguna duda: Pozuelo de Alarcón.
Las trifulcas internas ya han llegado a oídos regionales y nacionales, y todos
se arriesgan a que se imponga un equipo renovado y leal para las próximas elecciones municipales, para las que queda muy poco tiempo si se piensa con
criterios políticos. Ese es el motivo por el que
se están posicionando, aunque no falta quien intenta nadar y guardar la ropa,
para no verse en la calle. Dicen que hay dos grupos entre los concejales: los
partidarios y los detractores de Gonzalo Aguado. Creemos que no, que hay unos
cuantos más. Quizá 19 grupos, tantos como concejales. Porque la primera
conclusión que sacamos de esta situación enconada es que cada uno va a lo suyo.
No es que hayan perdido los más elementales valores personales y sociales, es
que algunos nunca los han aprendido. Señores concejales: ¿Para
qué están ustedes en Pozuelo representando a sus habitantes? ¿Para su provecho
propio o por vocación de servicio? ¿Buscan el bien de su partido o el suyo? Si no rectifican, en pocos
meses serán los protagonistas de la bíblica maldición que recoge San Lucas: «Todo
reino dividido contra sí mismo es asolado, y una casa dividida contra sí misma,
cae». El PSOE, qué paradoja, recogerá los frutos de esta promesa evangélica. |
| Última actualización el Miércoles, 11 de noviembre de 2009 11:28 |