Antonio Álvarez Vélez, más conocido como Pitingo, es uno de los gitanos de pura cepa que mejor representa el ‘nuevo flamenco’. A él, que propone bulerías a ritmo de soul, se le encomendó la apertura de la X edición de Pozuelo ESCÉNICA, cita imprescindible del verano cultural madrileño que aúna danza y música de distintos estilos.
La entrada al Auditorio El Torreón, sede del festival, fue escalonada con el fin de evitar aglomeraciones. Una vez el público se hubo acomodado, el onubense salió a escena. Exactamente, lo hizo con veinte minutos de retraso.
No obstante, la espera, propia de los más ‘grandes’, mereció la pena. Pitingo recompensó a un público ávido de emociones con un espectáculo de 10: iluminación y sonido se llevaron la palma, pero la existencia de dos pantallas ubicadas a ambos laterales del escenario resultaron clave para el disfrute del concierto. La única pega generalizada fueron los escalones que, extremadamente finos y agrupados de tres en tres, hicieron de los tropezones una constante.
La sencillez, naturalidad, transparencia, cercanía y seguridad características del cantaor lograron arrancar del auditorio, muy heterogéneo y políticamente correcto, una corriente de palmas pegadizas. El momento estelar fue la interpretación de la versión del clásico ‘Killing me softly’, de Roberta Flack. Con este tema, el público, incitado por el artista, se desató hasta el punto de que abandonó sus butacas, rigurosamente numeradas, para rendirse al influjo del ritmo y el baile.
Cuando parecía que la noche había tocado fin, el reclamo del público al grito de «oe, oe, otra, otra» desembocó en más color musical que quebrantó el silencio de la madrugada pozuelera, si bien la intención de alargar en concierto era un secreto a voces.
En suma, fueron dos horas aproximadamente plagadas de música y espectáculo en las que Pitingo, con la ronquera y la mueca sufrida pero intensa propias de los flamencos, homenajeó a sus dos pasiones: el flamenco y la música negra.
«Soulería para servirles señores. Viva Pozuelo y viva Madrid». Con esta expresión, repetida hasta la saciedad, el artista, muy agradecido, puso punto y final a un espectáculo de categoría.
Última actualización el Jueves, 22 de septiembre de 2011 16:54